Saturday, December 19, 2009
Recorrido por la poesía del sur del mundo
Magazine
Domingo 20 de diciembre de 2009
Por Mariela Vallejos
Son jóvenes preguntones e idealistas. Vienen de 53 países a cumplir un sueño y ya se sumergieron en el cosmos de nuestros poetas. LND estuvo con ellos en Isla Negra.
¿Quién no soñó de niño convertirse en aventurero?
Un sueño infantil realizado es la Ruta Quetzal BBVA para los 270 adolescentes que llegaron este mes a recorrer Chile de un modo muy particular. Su itinerario geográfico incluye Santiago, Valparaíso, el archipiélago Juan Fernández, las minas de Lota y la zona de la Araucanía. El tránsito emocional les permitirá arribar a una adultez rica, con amigos con quienes construir una sociedad más fraterna.
“Quiero dedicarme a la ayuda humanitaria”, asegura Camila Mina (16) proveniente de Lugano, Suiza, cuando le preguntan en qué trabajará cuando termine sus estudios. “Mis padres son profesores, y me enseñaron que la educación es una contribución permanente. Yo quiero ayudar a niños en el tercer mundo entregando una herramienta que cambie sus vidas y les permita salir del subdesarrollo”, agrega en un tono decidido poco habitual para su edad, pero que es la tónica de los “ruteros”. Por su parte, Amanda Pons (17) de Copenhague, comparte vocación con un número creciente de niñas chilenas: “Quiero ser la primera Presidenta de mi país” afirma contagiada por la generación Bachelet.
Como estas jóvenes, la mayoría de los estudiantes de “la ruta” destaca por su capacidad de decisión y por la claridad con que se expresa. El proceso de selección pondera el análisis, la voluntad y las metas definidas (así como su expresión en castellano) lo que se refleja en los ensayos con que postularon los finalistas: “Escribí un trabajo literario sobre la Conquista de Chile desde la perspectiva de los pueblos oprimidos y las mujeres”, relata Rebeca Agosto (17), una puertorriqueña expresiva y lectora. “Leí ‘Las venas abiertas de América Latina’ y otros libros de Galeano para mi ensayo”, agrega. Clara Morey (16) de Córdoba, Argentina, cuenta que escribió sobre “la Ciudad de los Césares”. Varios escribieron sobre la poesía de Neruda y Gabriela Mistral, unos cuantos sobre el pueblo mapuche, y otros eligieron la temática aventurera en anticipación a la vista a Isla Juan Fernández. Los intereses humanistas y una actitud abierta y tolerante, convertirá a muchos en líderes del futuro.
Han estudiado historia de Chile y su cultura, y este marcado interés sale a relucir en la conversación. Durante una conferencia en la casa de Isla Negra de Neruda, surgen preguntas espontáneas: “¿Cómo entran las ideas políticas a ese campo desde el que Neruda contempla el mundo?”, quiere saber Julián, un colombiano amante de la poesía. Otro chico pregunta “por qué, habiendo el poeta publicado tantos libros, el público prefiere mayoritariamente los poemas de amor que escribió en la adolescencia”. Sus pares escuchan, toman nota y repasan apuntes y diarios de viaje.
Danicelly Guevara (17) es una morena de amplia sonrisa, pertenece a la etnia Paes, de Colombia, y este es su primer viaje. “Mi mamá es auxiliar de enfermería y mi papá, profesor. Trabajan mucho para darnos oportunidades a mi hermana y a mí. Me animaron a postular a la Ruta. Cuando me avisaron, lloré de alegría”, recuerda. Se declara impresionada con las expresiones y modismos aprendidos con sus nuevos amigos: “Los españoles te dicen “tía” todo el tiempo, ríe. Yo les enseñé a decir “chévere”. Con los chilenos aprendí a decir que “el filete está super filete”, celebra con carcajadas.
El monitor chileno Patricio Varas (20) se apronta a enseñar a sus amigos palabras en mapuche: “Todos tienen mucho interés por esa parte del viaje”, comenta. “Vamos a pasar el Año Nuevo en Curarrehue. Por fin van a ver el bosque y la cultura sobre la que han estado leyendo”.
Recorremos Valparaíso y acompañamos a la expedición a embarcarse con destino al archipiélago Juan Fernández. “Vamos a revivir la aventura del marinero escocés Alexander Selkirk, el náufrago que inspiró al novelista Daniel Defoe para escribir ‘Robinson Crusoe’”, les anuncia la chilena Viviana Gutiérrez (26) y el argentino Sebastián Spini (34), ambos monitores. Hoy abogado, Sebastián “escapó” de la pega para participar en la aventura 2009. Viviana pidió vacaciones. “Hay un antes y un después en mi vida desde que participé a los 16”, cuenta Viviana. “Mi mamá dice que me hice más independiente y cambié mi perspectiva. Yo sólo sé que tengo amigos en toda América, me reciben en sus casas y permanecemos conectados hasta hoy”. //LND
Ruteros en Chile
Esta expedición –bautizada “Rumbo a la Isla Robinson Crusoe. La tierra de Juan Fernández en Chile” participan 270 jóvenes entre 16 y 17 años, de 53 países, incluidos 11 chilenos. Uno de los ejes más importantes del programa académico es conocer la cultura mapuche, su organización social, su forma de vida a través de varias actividades en Curarrehue, Puerto Saavedra y Temuco.
Más información en http://www.rutaquetzalbbva.com/
Programa
Es un prestigioso programa internacional, educativo y de aventuras, declarado de interés universal por UNESCO. En 24 años de existencia ha permitido a más de 8 mil jóvenes conocer diferentes lugares y culturas de América Latina y España. Con el patrocinio del Ministerio de Asuntos Exteriores de España, reciben una formación basada en valores que ayudan a superar las desigualdades, propicia la igualdad de oportunidades, el respeto y el esfuerzo.
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Permanecerán hasta el 2 de enero
Llegan a Chile exploradores de la Ruta Quetzal BBVA
Los 350 viajeros de 55 países que integran la "Ruta Quetzal 2009" comenzarán hoy una nueva aventura en Chile, completando así su XXIV edición. El recorrido comprende el archipiélago Juan Fernández, Santiago, Valparaíso, Temuco y Villarrica, donde estudiarán nuestra cultura desde el período precolombino hasta la actualidad. Además, profundizarán en la historia del descubrimiento de Chile a partir de personajes como Magallanes y Pedro de Valdivia, y realizarán distintas actividades deportivas, culturales y de investigación con la comunidad nacional. Durante su estadía, el Ejército les brindará apoyo en alojamiento, asistencia médica y otros soportes.
Se acerca inicio de la Ruta Quetzal en Chile
Un centenar de jóvenes conocerán nuestro país visitando Santiago, Valparaíso, Isla Robinson Crusoe y Concepción
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Ruteros a lo "Pelotón":
Sufrieron como "reclutas" en caminata
Grupo de jóvenes visitó regimiento y debieron sortear una difícil jornada bajo el sol.
Ruta Quetzal:
Jóvenes visitan casa de Pablo Neruda
Los ruteros conocieron los encantos de "La Chascona"
Jóvenes recorren el centro de Santiago
Los aventureros se encontraron con un comediante callejero y bebieron mote con huesillo
Chile recibe a los jóvenes de Ruta Quetzal
Cerca de 280 jóvenes serán parte de esta ruta que el 2009 comenzó en España y culminará en nuestro país.
Fiesta de la Cerveza eligió a reina y conductor"virgen"
Actividad terminó con éxito en la localidad de Malloco.
Ruteros visitan Valencia
Comparte la experiencia de estos expedicionarios en su paso por Valencia, donde degustaron Horchata de Chufa.
Así viven los jóvenes la Ruta Quetzal 2009
Los jóvenes que participan en Ruta Quetzal BBVA 2009 y que pronto estarán en Chile cantan en en las escaleras del congreso de los diputados en Madrid, España
Ruta Quetzal cumplirá 25 años viajando por México
Evento congrega a jóvenes de todo el mundo.
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Juan Fernández recibe a la Ruta Quetzal
24 de diciembre de 2009
VER MÁS FOTOS
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2009-12-30
Presidenta canta entusiasmada con los ruteros
FOTOS: Presidenta Bachelet canta y aplaude con jóvenes de la Ruta Quetzal
La presidenta de Chile, Michelle Bachelet, ensalzó hoy la "experiencia humana" que supone para los jóvenes participar en la Ruta Quetzal BBVA, y agradeció que su país haya sido parte en esta edición del encuentro de "unidad y conocimiento" que supone la expedición.
Bachelet recibió hoy en el Palacio de La Moneda a los 270 jóvenes, de más de 53 países, que durante 20 días han recorrido buena parte de Chile para conocer su cultura, naturaleza y tradiciones.
La presidenta chilena, que vive sus últimos días como máxima mandataria del país, destacó de los ruteros su "energía y vitalidad" después de más de dos semanas de aventura, y les recordó que "conocer la experiencia de otros es ponerse en su lugar".
"El viaje que están realizando transciende lo anecdótico porque es una experiencia profunda en lo humano en la que se aprende a valorar lo distinto y a entenderlo", señaló.
Bachelet les transmitió que la experiencia humana "se enriquece precisamente a través de la diferencia, de la inclusión y no de la exclusión".
"Los más grandes viajes son los humanos, los más inolvidables son los que demuestran que a pesar de la distancia ninguna persona está lejos", dijo.
La presidenta chilena fue agasajada con una placa conmemorativa del paso de la Ruta Quetzal por Chile, que le fue entregada por una joven rutera perteneciente a la etnia Mapuche.
El director de la expedición, el veterano periodista y aventurero Miguel De la Quadra-Salcedo, agradeció a Bachelet su hospitalidad y el trato recibido por los miembros de la Ruta en su recorrido por el país.
Asimismo, le recordó que los jóvenes expedicionarios han tenido la oportunidad de conocer durante su paso por Chile lugares tan inolvidables como el Archipiélago de Juan Fernández o la región de la Araucanía, donde tomaron contacto con la cultura Mapuche.
Para agradecer la hospitalidad de Bachelet, el coro de ruteros entonó villancicos populares chilenos, uno de los cuales la presidenta se animó a cantar, y aplaudieron al estilo de los indígenas del centro-sur de Chile, con un particular grito y las manos elevadas.
Tras recorrer el país, la Ruta Quetzal BBVA agota sus últimos momentos en la capital chilena, Santiago, en cuya Universidad Católica tendrá lugar hoy la entrega de diplomas a los chicos y chicas que la integran.
Después, la expedición al completo se reunirá en el Cerro Santa Lucía para celebrar una cena de despedida.
Las actividades proseguirán mañana, con la plantación de olivos en el Parque de la Paz y la visita a la casa de Pablo Neruda, conocida como "La Chascona", para todos aquellos que no tuvieron oportunidad de verla al inicio del viaje.
Un grupo de expedicionarios dirá adiós a Chile y recibirá el Año nuevo en el viaje de regreso a España, mientras que el resto pasará la Nochevieja en Santiago y volará a Madrid el día 1.
Fuente: EFE
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Jueves 31 de diciembre de 2009
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Diario de Ruta
2010-01-05
La Tierra de Juan Fernández en Chile
Ruta Quetzal 2009: Rumbo a la Isla de Robinson Crusoe
Este año la Ruta fue excepcional. Primero, porque llegó por primera vez a Chile. Segundo, porque por primera vez se dividió en dos, realizándose una mitad en España entre Junio y Julio y la otra en Diciembre. Nunca antes los ruteros habían podido despedirse momentáneamente con la seguridad de volver a verse en algunos meses más. Eso alegró a todos. Además, esta Ruta por Chile fue auspiciada por la Comisión Bicentenario, ya que este año se celebran importantes bicentenarios de las Independencias de Repúblicas Americanas, y también han pasado 200 años del nacimiento de Charles Darwin, el naturalista inglés que en 1834 coronó la cumbre del cerro la Campana en la Quinta Región de Valparaíso, para encontrarse con la palma chilena, que los expedicionarios también tuvieron la oportunidad de conocer. También, fue la primera vez que los ruteros pasan una Navidad en Ruta.
Cada Ruta tiene un sentido; el aprendizaje, una dirección. Para Miguel de la Cuadra, un viejo bigotudo que algo recuerda a Indiana Jones y es el creador de la Ruta Quetzal, esta aventura comenzó a los 16 años –edad de los ruteros–, cuando emprendía sus viajes a través de la literatura, de libros épicos como la Ilíada. Él dice: “Ahora es momento para que vosotros forméis vuestras propias bibliotecas, y por eso durante esta expedición, descubriréis obras como “La Araucana”, uno de los poemas épicos más importantes de la literatura española, escrito por Alonso de Ercilla”.
Así, en Villarrica, Curarrehue y Puerto Saavedra conocimos más de la cultura mapuche, no sólo los extranjeros, sino los propios chilenos.
Probar sus comidas, aprender algún número en mapudungún con los que luego algunos grupos se enumerarían; oír la música, participar de sus ceremonias y comprender y aprehender el respeto que este pueblo siente por la tierra. Y luego, también en la novena región, también tuvimos la oportunidad de impresionarnos con los paisajes, con los lagos, volcanes y con la vegetación. Las araucarias, los coigues, las lengas, los ñirres.
Otro motivo de esta expedición, fue conocer la obra y personaje de Neftalí Reyes, Pablo Neruda. Visitamos la Chascona y luego la casa en Isla Negra. Muchos ruteros hicieron el trabajo con que ganaron la Ruta sobre este poeta. Había mucho interés y un gran entusiasmo por descubrirlo.
Pero probablemente el hito más memorable fue la Isla de Robinson Crusoe en el Archipiélago de Juan Fernández, lugar que le da nombre a la expedición de este año. No sólo porque tuvimos que navegar durante 30 horas en el Valdivia, buque de la armada, ni por los mareos de algunos ruteros, ni por lo estrecho de los camarotes. No porque esté a 600 kilómetros del continente y hay que ir contra la corriente de Humbolt para atravesar el Pacífico. Aunque todo eso ya es bastante para que la isla resulte especial, la sensación que tuvimos cuando el día miércoles 16 de Diciembre llegamos ya de noche y la isla apareció como una muralla gigante frente a nosotros, fue sobrecogedor. Por la mañana, cuando pudimos verla, escuché a un par de ruteros y a una monitora decir que era como Jurasic Park o como la isla de King Kong, o como la del Doctor Moreau. Y luego, recorrerla, morirnos de calor con la humedad mientras subíamos entre nalcas gigantes al mirador de Alejandro Selkirk, luego morirnos de frío a los 530 metros de altura bajo una espesísima niebla y una lluvia que comenzó de pronto. Bajar hacia el otro lado de las montañas, hasta que la vegetación comenzó a desaparecer y llegamos a una fogata a almorzar, en donde pudimos secarnos un poco. De repente el día se despejó y volvimos a ponernos bloquedor porque el sol quemaba y el cielo y el mar eran completamente azules. Azul como sólo lo es nuestro Pacífico. Realmente se sentía paz ahí, en la punta del cerro en Robinson Crusoe.
REVISA LAS MEJORES IMAGENES DEL PASO DE LA RUTA QUETZAL POR CHILE
Presidenta Bachelet canta y aplaude con jóvenes de la Ruta Quetzal
Los ruteros en sus últimos días juntos
Ruteros visitan el Chiflón del Diablo
Ruteros se despiden de la tripulación del Valdivia
Ruta Quetzal: emoción el 24 de Diciembre en Curarrehue
Ruta Quetzal: En el Archipiélago de Juan Fernández
Ruta Quetzal: Isla Negra, Valparaíso y Embarque en el Valdivia
La Ruta Quetzal en Chile visita La Campana
El segundo día de la Ruta Quetzal en Chile
El primer día de la Ruta Quetzal en Chile
Ruta Quetzal: Los jóvenes ruteros
¿Qué cosas fueron las que más gustaron durante el viaje?
La isla, el recorrido a los pies del volcán Lanín en el parque nacional Villarrica, los bosques de araucarias centenarias, la comida, la amabilidad de la gente. Porque en cada ciudad y pueblo que estuvimos, nos recibieron como reyes. Con bailes típicos, estupendas conferencias, y por supuesto, comida, porque los ruteros son unos hambrientos.
Pero más importante que nada, lo mejor de todo: los amigos. A donde quiera que mires, siempre tienes a un amigo a tu lado; rubio, colorín, alto, bajo, mecha de clavo, ruliento, con acento quizás de dónde porque a todos se nos pegan todos. No son pocos 53 países.
Me di cuenta que algunas cosas se repiten todos los años. Una que me parece ilustrativa mencionar, es que en las cientos de fotos que saca cada expedicionario, existen notablemente más personas retratadas que paisajes.
Yo fui rutera el 2003 y ahora tuve la oportunidad de volver a la Ruta en una doble misión de monitora ayudante y reportera para Terra. Y sin duda eso es lo que queda más fuerte, como un tatuaje en el corazón; las personas. El jefe de campamento Jesús Luna y su maldito megáfono despertador, mis compañeras de tienda, mi dulce monitora, los talleros subjefes de campamentos, mis amigos de lugares que nunca imaginé. La cantidad de casas que tengo esparcidas por toda la tierra. Después de la Ruta me siento segura, feliz y acompañada para siempre.
Porque la Ruta está viva, porque no se termina aquí. Entrega valores que no se olvidan nunca, como la amistad, la paciencia, el trabajo en equipo, la tolerancia, el respeto por culturas distintas y por el medio ambiente. Como escuché durante el viaje, hoy el mundo se abre para los ruteros y todos somos ciudadanos del mundo. Sé que todo esto suena un poco psicópata, pero seguro los ruteros me copian ;)
¡Viva la Ruta Quetzal!
REVISA ESTOS COMENTARIOS SOBRE LA RUTA QUETZAL Y DEJA ABAJO LOS TUYOS
Marina Gardella (17), Rutera
Uruguay
“La Ruta Quetzal representa más que un viaje, más que una expedición, más que una aventura: constituye una etapa en nuestro crecimiento que, a diferencia de las demás, esta nunca se cierra. Genera lazos, deja recuerdos y nos llena de aprendizajes que nos marcarán para toda la vida.
Es una experiencia única, inefable e increíble, que tuve la suerte de poder vivir, donde uno aprende justamente eso: vivir”
Juan Pablo da Fonseca (16), Rutero edición 08 y monitor de apoyo
Chile
“Hace ya más de 1 año y medio me embarqué en la que fue la aventura más impresionante de toda mi vida: Ruta Quetzal BBVA 2008. Fui pensando que era un viaje como cualquier otro, pero tras 40 días en Panamá y España me di cuenta que era en realidad una experiencia que te cambiaba la vida.
Y menos de un año después, el banco BBVA nos ofreció a un grupo de 10 ex expedicionarios asistir nuevamente como monitores de apoyo a la parte Chilena de la Ruta. No lo dudé ningún segundo. Nuestra experiencia en Chile se convirtió en algo tan importante como lo fue mi expedición del año 2008: 10 chilenos de distintas edades conviviendo, organizándose y aprendiendo a conocerse. En consecuencia, aprendí a ver la Ruta desde otro punto de vista: el de la organización. En la ruta, todo se debe decidir rápido. Nada se sabe de antes al 100 por ciento, siempre hay una posibilidad de que algo no salga tal como se quería y uno aprende a notar el esfuerzo y cariño que los organizadores le tienen a esta aventura, en especial Jesús Luna , el jefe de campamento. Los países invitados quedaron maravillados con una tierra tan diversa como Chile, en especial con la isla Robinson Crusoe, que solo puede ser tildada como paraíso terrenal. También quedaron impresionados con el gran desarrollo de nuestro país, expresado en largas carreteras y grandes ciudades como Santiago. En resumen, la ruta 2009 fue una ruta especial para mí y se convirtió en una experiencia rica e inolvidable. En ningún momento me arrepentiré de haber aceptado participar”.
Eva Václavková (17), Rutera
República Checa
“Hace 2 años conocí a una chica que fue expedicionario 2007. Me contó sobre la experiencia que pasó por México y España. En ese momento apareció mi sueño de vivir lo mismo. Después de quedar seleccionada, tuve miedo de qué esperar. Pero ahora, tras pasarlo todo, puedo decir que esta experiencia superó todos mis sueños. He conocido a gente maravillosa de diferentes partes del mundo, tuve la posibilidad de ir a lugares donde jamás hubiera podido ir y pasar 40 días increíbles con amigos con los que nunca quiero perder el contacto. El esfuerzo merece la pena, porque en el mundo no existe mejor premio que Ruta Quetzal”.
Jesús Luna, Jefe de Campamento
España
“En la Ruta todos se aúnan como un solo grupo, como un solo conjunto de personas de diferentes nacionalidades, que han concluido una de las experiencias más estremecedoras, más importante de sus vidas; conocerse a sí mismos a través de los demás. Yo creo que aquí está la esperanza, y sobre todo, aquí está el esfuerzo compartido que nos hace a todos mejores”
Por Ignacia Hofmann desde la Ruta Quetzal
Labels: Isla Juan Fernández, Isla Negra, Isla Robinson Crusoe, Ruta Quetzal 2009, Valparaíso
Saturday, November 28, 2009
La memoria de la postal
V/D
Sábado 28 de noviembre de 2009
Juan Manuel Álvarez:
Ha encontrado postales chilenas en Londres, Frankfurt, París, Estocolmo y Buenos Aires.
En álbumes especiales, delicadas cajas y antiguos estuches de cuero, Juan Manuel Álvarez guarda, cuidadosamente, las más de cuatro mil postales chilenas que ha logrado reunir a través de los años. Su afición por este tema comenzó a comienzos de la década de los 80, cuando recién titulado de abogado de la Universidad de Chile le tocaba viajar seguido a Punta Arenas.

Una parte importante la conforman piezas relativas a la Patagonia, incluyendo el tema indígena.
Entonces, este hombre aficionado a los libros desde niño, se apuraba en realizar muy temprano los trámites y gestiones de trabajo para luego internarse en las tres librerías de libros antiguos de la ciudad. "Descubrí volúmenes y documentos relativos a la Patagonia muy interesantes, de autores como el Padre D'Agostini, el Padre Martín Gusinde y Francisco Vidal Gormaz, y también fotografías y postales de la zona", cuenta. Así, poco a poco, se fue haciendo un adicto de la región austral de nuestro país y, además de comprar lo que encontraba, visitaba los lugares para confrontar in situ la realidad con lo que decían los escritos o mostraban las imágenes de esas tarjetas con saludos y mensajes redactados en otra época. "Conozco esas latitudes íntegramente, por mar, tierra y aire", dice.
Y en este andar encontró piezas en extremo interesantes como una postal con la fotografía del Presidente Montt en la mina Loreto, una del Monumento a Magallanes recién inaugurado en la plaza de Punta Arenas y otra del centro de esa ciudad, que data de 1880 o 1890, cuando no existía casi ningún edificio.

Esta colección está clasificada por temas. Entre las ciudades están Santiago, Valparaíso y Punta Arenas.
Pero su afición se extendió más allá de la Patagonia y sumó a la colección obras relativas a Santiago, Valparaíso y las salitreras, y con temas marítimos, indígenas, de montaña y costumbristas. "Todas las postales están clasificadas según el tópico, y mi conjunto abarca desde el siglo XIX hasta la década de 1940", cuenta este hombre que ha prestado varias veces parte de estas joyas para ilustrar libros y para exposiciones en el Museo Histórico y Militar o en universidades.
Cuenta que Chile fue el tercero o cuarto en importancia mundial en la edición de postales, desde que éstas aparecen entre 1860 y 1870. "Aquí hubo dos editores importantes Carlos Brandt y Carlos Kirsinger", apunta.
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Labels: Carlos Brandt, Carlos Kirsinger, con temas marítimos, costumbristas, de montaña, edición de postales, indígenas, las salitreras, Santiago, Valparaíso
Saturday, November 07, 2009
Valparaíso con ojos porteños
V/D
sábado 7 de noviembre de 2009
Vea más imágenes de Valparaíso
Hay un puerto de los turistas y otro de quienes viven la ciudad a diario. Uno que conocen los que no recorren las escalas por placer sino a paso raudo entre dedales de oro, porque son sus veredas cotidianas. Igualmente digno de postal pero menos visitado, es un Valparaíso infinito, del que aquí sólo hay una muestra.
Texto, Paula Donoso Barros Fotografías, Claudio Vera

Dicen que Valparaíso es una ciudad cubista: pura forma y perspectiva; llena de volúmenes, espacios y color, que sólo se descubre caminando y aguzando el ojo para comprenderla. Un cuadro de posibilidades infinitas, lleno de vericuetos, cerros, balcones, callejuelas, pasajes para recorrer hasta no poder cerrar la boca, de agotamiento o de asombro.
A tranco largo, y como si fuera la palma de su mano, la camina Manuel Peña Muñoz, escritor, investigador y cronista. Aquí nació y creció. La desmenuzó en la "Ruta del Bicentenario" una guía con quince propuestas para conocer Valparaíso, y la reorganizó en este mostrario, que no pretende ser recorrido sino puntos escogidos para ofrecer un Valparaíso distinto al de un tour habitual.

En el Cerro Polanco, el túnel de su ascensor. Iluminado y bien cuidado es un imperdible
1 El azar dejó el inicio en el Cerro Polanco. Popular y hermoso, de una belleza casi sin retoques. Su ascensor -en verdad el único ascensor entre todos los funiculares porteños- es la primera sorpresa. Para tomarlo se deben caminar 140 metros por un túnel limpio y bien iluminado, horadado en piedra. Ya arriba, el mirador abre una larga panorámica sobre El Almendral, barrio que cruza la Avenida Argentina, donde todavía se conservan "callejuelas de adoquines y vetustos edificios forrados en lata con balcones asomados al mar", dice Manuel Peña.
Allí comenta que los cerros se dividen por colonias; que la inglesa y la alemana edificaron casas en estilo victoriano en el Cerro Alegre; que los españoles e italianos habitaron el Polanco donde tenían quintas y lugares de veraneo. Que a los pies de este último se situaron distintas órdenes y conventos: Santa Marta, Salesianos, Sagrados Corazones, Corazón de María, Hermanas de la Providencia, Hijas de la Caridad... La bajada es por calle Simpson. Hay un sinnúmero de almacenes, muchos canarios, muchísimos perros y todavía más gatos; arquitecturas Art Nouveau con escalinatas de mármol entre modestas viviendas de latón. Calles que recuerdan las raíces, como el pasaje Chapí en honor al compositor de zarzuelas, furor en el siglo XIX.
Entre cerro y cerro, los que se dividen naturalmente por quebradas más o menos profundas, la diferencia se marca en estilos, tonalidades y texturas. A simple vista sólo son casitas de colores. Una segunda mirada precisa los detalles, dice Manuel enseñando a mirar para ver balcones, galerías, el huevillo de algunas callecitas.

Costa y una de las construcciones levantadas para sus operarios.

En lo alto del Cerro Santa Elena, un plácido barrio que Costa construyó para sus funcionarios de más jerarquía.
2 En el Cerro Santa Elena está la antigua fábrica de Costa, hoy bodega de Carozzi. Construida en 1930 con un concepto europeo, "casi medieval", el edificio está rodeado por las casas de los operarios, pareadas, con hermosos postigos, aleros y mamparas embaldosadas que continúan impecables.
Más arriba están las de las jefaturas, con buganvilias, rosales y piscinas. El silencio a mediodía es total. Unos cuantos ladridos lejanos, apenas. Cerro de italianos, todavía algunos almacenes se anuncian como "menestras". "La familia Costa era italiana, igual que los Ambrosoli -cuenta Manuel- y resume el lado más dulce de la inmigración. "Los Ambrosoli tenían panales en su país y por eso sus primeros caramelos fueron de miel. También llegaron los alemanes Hucke, y los Mackay que eran ingleses. Los Serrano eran españoles...".

La calle Prefecto Lazo que caminaba Pablo Neruda para ir desde el ascensor Florida hasta La Sebastiana.

La muy bien cuidada Casa Peraga en el Cerro Florida.
3 El Pasaje Favero, un circuito cerrado lleno de escalinatas y pasadizos, que tuvo los techos entelados y los pisos de pino Oregón, y la entrada al ascensor Florida, están juntos en el cerro del mismo nombre. Una lástima, dice Peña, que haya dejado de funcionar: era el que usaba Neruda para llegar a La Sebastiana que está en lo alto. Hoy en vez de pasajeros, se ve que en las cercanías florecen naranjas las espuelas de galán. Una escalinata que sube en medio de casas incendiadas y palacios de lata conduce a una impecable Prefecto Lazo, la calle que caminaba el poeta. Es una callecita siempre de fiesta, con las casas pintadas y banderines de colores. "Un carácter típicamente porteño de los años 40 y 50". Bajando otra vez, en calle Lastra, reluce la Casa Peraga. Balcones, guirnaldas y angelotes; arcos de medio punto, terrazas y faroles. "Un pequeño palazzo italiano, obra de los arquitectos Arnaldo Barison y Renato Schiavon, autores también del Palacio Baburizza".

Casa del arquitecto Harrington, en Playa Ancha. De 1908, en madera ensamblada.
4 Playa Ancha es otro mundo. En el comienzo de la Avenida Gran Bretaña está el Pasaje Harrington, un conjunto de casas de construcción inglesa que caracterizan la zona. Debe su nombre al arquitecto que las construyó para la venta en 1908, poco después del gran temblor, cuando la gente quería construcciones confiables, de madera. "Son casas lindas, ensambladas, con galerías vidriadas, subterráneo y basement, un concepto muy gringo.
Marcaron la pauta para las que vinieron después, construidas por Schiavon y Barison, en estilo Liberty, versión italiana del Art Nouveau, que era la moda en esos momentos". En el número 761 de la avenida Gran Bretaña, pintada en blanco y crema, está la casona que en 1904 construyó Carlos Federico Claussen al Cónsul de Noruega, y que sigue tan bien conservada como en sus tiempos originales. Frente a ella, Peña destaca "un conjunto muy importante que refleja la arquitectura Neo Gótica de Playa Ancha". Posteriores al terremoto de 1906, son todas distintas aunque comparten el envigado de pino Oregón con que se les dio la fortaleza que las mantiene. En el sector hay algunas zonas con adoquines que llegaron de Noruega en el siglo XIX como lastre en los buques cargueros; así también llegaron el mármol de Carrara y las calaminas de zinc con que se revistieron las fachadas.

El Camino de Cintura que une varios cerros, cambiando de nombre según sus tramos.
Hasta hoy viven aquí descendientes de quienes en 1889 inauguraron la Población Obrera de La Unión. Una gran recuperación.
5 Por el Camino Cintura que va de Playa Ancha al Cerro Cordillera se tiene una sucesión de postales sobre la bahía y también sobre los cerros colorinches. Cada recodo es un mirador. En lo alto de la subida Castillo en el cerro Cordillera, está la llamada Casa Central de la Población Obrera de la Unión, que fundó Juana Ross de Edwards en 1889. Es un cité hecho en madera y ladrillo, ejemplarmente restaurado, donde hasta hoy viven los descendientes de los beneficiados por el primer proyecto de vivienda social en la historia de Chile.
La iglesia luterana y el Colegio Alemán desde la pasarela entre el pasaje Dimalow y el ascensor Reina Victoria.

Desde la salida del ascensor Reina Victoria se disfruta la intensidad de los colores de la puesta de sol.
6 Inicialmente el Cerro Alegre y el Concepción formaban un solo sector como barrios residenciales de los europeos asentados en el puerto. Todas las callecitas del Concepción conservan algo amable y señorial, huellas de la forma en que vivieron las familias inglesas, avecindadas en él desde comienzos del siglo XIX. Está la iglesia anglicana Saint Paul´s levantada con mucho esfuerzo en un país que no ofrecía libertad de culto. Cuando autorizaron su construcción en 1858, las autoridades exigieron que su puerta no fuera mayor que la de cualquier puerta de una iglesia católica. Por eso, dice Manuel Peña, "por cualquier lado que la miremos, siempre tendremos la impresión de que estamos en su parte trasera; no tiene puerta principal y se entra por un costado". Se calcula que es la primera iglesia anglicana de la costa del Pacífico.
También los alemanes construyeron su templo. La iglesia luterana de La Santa Cruz, en calle Abtao del cerro Concepción, se caracteriza por un elevado muro de contención y por una bella y aguzada torre; una fe que pudo instalarse sin restricciones cuarenta años más tarde que la anglicana. "Es un ejemplo de hermosa arquitectura y entorno típicamente porteños. Enfrente de la iglesia se divisa el Cerro Panteón con sus cementerios", señala Manuel.
"Los ingleses crearon el Colegio MacKay en el Cerro Alegre, y los germanos el suyo en el cerro de la Concepción. Fundado en 1857, es el más antiguo colegio Alemán fuera de Alemania". Un buen lugar para apreciarlo a la distancia es cruzando el paseo Dimalow que conecta desde Almirante Montt a la pasarela que lleva al ascensor Reina Victoria. Este puente de madera es un lugar privilegiado para mirar la costa y buena parte de los cerros que forman la herradura. También para sentirse volar en días huracanados como los que inspiraron a Edwards Bello para titular su libro "Valparaíso, ciudad del viento", y que ayudan a entender por qué en el puerto las ventanas son de guillotina.

En el Cerro Concepción, la iglesia anglicana, construida cuando en Chile no existía libertad de culto

La casa que el arquitecto Claussen construyó en Playa Ancha para el cónsul de Noruega, en 1904.
Vea galería de fotos en
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Labels: Valparaíso


















